La playa es uno de los espacios de la ciudad que, durante el verano, ofrece a los amantes del deporte la oportunidad de realizar múltiples actividades físicas, a la vez que minimiza las molestias derivadas del calor, gracias a la posibilidad de darse un chapuzón
Durante el verano, pasear por alguna de las playas barcelonesas de buena mañana es una gran experiencia. No solo porque la brisa marina refresca al caminante mientras este disfruta de una tranquilidad absoluta, sino porque, a primera hora del día, la playa se convierte en un gran gimnasio al aire libre.

Esto se debe a que la arena de la playa es un buen lugar para realizar todo tipo de deportes. Es el caso de aquellas personas que se levantan muy temprano para realizar sesiones de taichí o de yoga en la arena mirando al horizonte, y de esta manera empiezan la jornada con las energías renovadas.

Sin embargo, también la playa suele acoger a grupos de corredores (algunos de los cuales ya se entrenan para la Carrera de La Mercè de este próximo 21 de setiembre) que deciden recorrer arriba y abajo el perfil de la costa, conocedores de los grandes beneficios sobre la salud derivados de la acción de correr en la arena.

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