Más allá de polémicas sobre ética, ciencia y morbo Roy Glober, conocido anatomista norteamericano trae por primera vez a España la exposición “Bodies” una muestra de 17 cuerpos humanos, de los 250 que se están exponiendo por las ciudades de medio mundo. Podréis analizarlos del 16 de noviembre de 2007 al 13 de enero d![]()
e 2008 en el Museo Marítimo de Barcelona. 
¿Cuántas veces crees que podrás ver como eres realmente por dentro? ¿Hay algo más realista y natural que la horrorosa ardilla que tu abuela tiene disecada en el salón como elemento decorativo? Sí, y a más educativo. La muestra “Bodies” nos trae unos 17 cadáveres al Museu Marítim provenientes de la Universidad de Medicina de Dalian, China y uno de los lugares del mundo donde se encuentran los mejores anatomistas especializados en el “arte” de plastificar, disecar y preparar cuerpos, proceso el cual requiere de entre 1 a 2 años de dedicación.
![]()
Todos los cadáveres escogidos para la exposición son de personas que antes de morir decidieron donar sus cuerpos a la ciencia. De este modo Roy Glober, anatomista y encargado de la muestra, pensó que los cuerpos podían ser instructivos más allá del quirófano o las salas de autopsias de facultades de medicina y tener una función pedagógica más global. Finalmente adoptó esta postura i tomó la determinación de preparar los cuerpos para mostrarlos al gran público.
La muestra se divide en 9 galerías, cada una dedicada a un aparato del cuerpo humano, empezando por los esqueletos ya que según el experto es lo que menos impacta al personal. Sección por sección se nos muestra el cuerpo humano y todos sus organos tal y como son. De huesos, pasando por una sala de fetos – no os preocupéis porque avisan antes de que entréis- hasta un pulmón negro por culpa del tabaco de un enfermo de cáncer.
Si sois muy aprensivos podéis pensar si ir o no, yo opino que se debe aprovechar esta oportunidad y mirarla con los ojos de un científico, de un educador y de lo que en definitiva somos: seres hechos de hueso, músculos y vísceras.
Como dice el propio Glober “la mejor lección de anatomía inimaginable”.


