No es política, tampoco religión, simplemente es cultura de la casa, de la de Barcelona. Es importante conocer cosillas más allá de todo lo contempo pues Barna tiene una de historia medio escondida increíble. El propósito de hoy es acercaros a la Barcelona Judía, una pequeña ruta llena de rincones y curiosidades que si tenéis cierta sensibilidad y sois “xafarders” os gustará. Es más, seguro que os sorprenderá el hecho de que muchos de los rincones de la ruta ya los conocéis.

El Callum

Allá por el siglo XIII, la comunidad judía de Barcelona alcanzó los 4000 habitantes convirtiéndose en el 15 % de la población. Eran sobretodo banqueros y comerciantes, pero también vivían allí grandes poetas, filósofos y doctores. Tras ser acusados como portadores de la peste negra, el asalto al Callum a finales del XIV afectó cultural y artísticamente a toda la comunidad por lo que conservamos poca cosa aunque muy interesante. Ya con Isabel y Fernando (los Católicos para que nos entendamos) se decidió hacer un “lavado” a España expulsando no solo a musulmanes sino también a los judíos. Así pues, personas que hasta el momento habían servido fielmente a la Corona debian buscar otro destino fuera del país o bien se convertían al catolicismo. Muchos decidieron esconder su devoción, como hicieron los primeros cristianos. Si es que desde luego no le puedes dar poder a nadie que ya estamos en las mismas.

La Ruta

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Después de esta breve introducción al más puro estilo profesora de historia vamos con la práctica de la ruta que en medio día la hacéis de sobras. Para localizaros el barrio judío de Barcelona ocupaba lo que actualmente serían la Calle del Bisbe, la de Sant Sever, la del Call y l’Arc de Sant Antoni. Empecemos pues:

1.- La Sinagoga Mayor: El único de los 5 templos judíos que se conservan de la BCN del siglo XIII y que según los estudios realizados puede que sea el más antiguo de España y quizás de Europa. Por fuera no es el gran edificio que imagináis, es como aquellas casas del barrio gótico que puede que de noche te den un poco de “yuyu”. Debéis tener en cuenta que después del asalto en 1391 se dejó de usar como es debido y se instalaron varios negocios ¡en 1995 estuvo a punto de convertirse en un bar! Pero gracias a l’ Associació del Call de Barcelona se condicionó como lugar de culto. Podeis visitarla por dentro, que es donde realmente está la chicha, y ver el menorah de Ferrán Aguiló y un toral (dónde se guardan los rollos del Torá).

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2.- Arc de Sant Ramón: Aquí encontramos una inscripción en bajo relieve en lengua hebraica en honor a un antiguo rabino. La traducción que encontráis en la parte inferior está mal… Ésta inscripción daba paso a la entrada y la salida del barrio.

3.- Calle del Call, Banys Nous (esquina C/ Palla): Sí, la calle de las tiendas más in de la ciudad y los anticuarios acogía en la edad media uno de los lugares más importantes de la comunidad judía: Los Mikves. Los Mikves son los famosos banyos rituales judíos. Uno de ellos está en el anticuario S’Oliver, lógicamente deberéis pedir permiso para bajar, subid la cabeza y admirad la estructura de los arcos. El otro está en Caelum, la famosa cafetería. Ya que estais por allí aprovechad para tomaros un cafelito con unas galletas de esas tan buenas (unas francesas… no sé, están tremendas) y retomáis el camino.

4.- Arc de Santa Eulàlia: Fijaos muuuy bien, en algunas porterias de toda esta zona se encuentran algunas mezuzas. Es curioso, porque se trata de aquellos objetos de culto que forman parte de una riquísima tradición y que aun se conservan sorprendentemente.

5.- Catedral y Palau del Lloctinent: Deberéis buscar bien, pero al final las encontrareis, por las paredes se pueden apreciar algunas inscripciones en hebreo y estas ¿de que van? Pues se trata de piedras del antiguo cementerio judío de Barcelona y es que una vez expulsados y anulados utilizaron las piedras del cementerio para construir parte de estos edificios o rellenar huecos… Ahora nos parecería una barbaridad utilizar nuestras lápidas para edificar (aunque con pisos de 20m2 seguro que con dos pares de ellas tenemos suficiente…) pero en aquella época era lo más normal del mundo reutilizar materiales básicamente porque no tenían ninguna concepción de lo patrimonial.

Aquí tenemos nuestro pequeño recorrido, después si queréis saber más el Museu d’Història de la Ciutat organiza varios tours informativos, también hay centros de estudios hebráicos donde disponen de bibliografía variada y si preguntáis a los vecinos de la zona siempre saben alguna historia o tienen algún dato que vale la pena. La gastronomia también tiene su lugar en este mundillo así que si os pica el gusanillo y queréis probar auténtica comida judía en la tienda de alimentos kosher de la calle Avenir 29 podéis adquirir productos.

¡Ale! A culturizaros que es un paseillo de nada y siempre queda de coña saber estas cosas.

¡Todah Rabah y pasadlo bien!

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